Pautas para estimular el lenguaje oral en infantil

El lenguaje oral es una función y una destreza que se aprende de forma natural, mediante intercambios con el entorno social. Cada día son más frecuentes los niños que presentan una articulación incorrecta de muchos fonemas por problemas derivados de posiciones incorrectas de los órganos implicados, respiración bucal en vez de nasal, falta de movilidad y fuerza de la lengua y labios, etc.

El uso continuado de chupete, biberón, dedo en la boca pueden provocar malformaciones que dificulten la adquisición del lenguaje oral. Es importante que coman alimentos sólidos puesto que al masticar se trabajan los músculos que intervienen en el habla (labios, lengua…) adquiriendo la fuerza y la agilidad necesarias para una correcta pronunciación.

Los niños aprenden a hablar a través de la comunicación. Por eso, todos podemos ayudarles siguiendo unas pequeñas recomendaciones:

– Debemos, ante todo, ser modelos de lenguaje delante de los niños, hablar despacio, de forma clara y sencilla, utilizando un lenguaje que se adapte a su edad.

– Cuidar la pronunciación, sin exagerar y sin gritar.

– Ser expresivos, subrayando bien la entonación de los enunciados.

– No usar diminutivos ni repetir las palabras mal pronunciadas por el niño.

– Respetar los turnos de palabras. Atender y escuchar antes de hablar.

– Dejar tiempo al niño para que responda sin agobiarle ni respondiendo por él.

– Intentar comprender al niño cuando hable aunque cometa muchos errores. Prestar atención a lo que cuenta y no a cómo lo dice.

– Usar preguntas cuya respuesta no sea sí o no.

– Evitar corregir o hacer repetir al niño sus errores continuamente, pues puede aumentar su sensación de fracaso o inhibirle en su comunicación. A partir de lo que ha dicho podemos ofrecerle un modelo correcto de frase más completa y con más vocabulario (Ej: Amos a casa lelos – ¡Sí! vamos a casa de los abuelos a visitarles)

– Reforzar sus avances aunque sean mínimos, esto ayudará a mejorar su autoestima y seguridad personal.

– Utilizar todos los medios que favorezcan la comunicación: gestos, expresiones faciales, corporales, etc.

– Leerles cuentos, llevarlos al circo, a la compra… y otros lugares que sirvan para estimular y ampliar su lenguaje. Contarles y describirles situaciones (vacaciones, visitas familiares…)

¡Lo más importante! No debemos olvidar que cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje. Cada niño será único e irrepetible.

 

Cristina y Sara.