LA OPORTUNIDAD DE LAS VACACIONES DE NAVIDAD

El periodo de vacaciones de Navidad es un tiempo lo suficientemente largo para ser aprovechado desde múltiples ángulos educativos con nuestros hijos y alumnos. Está lleno de acontecimientos y celebraciones que nos harán perder un poco el orden y los hábitos establecidos, pero esto no  debe importarnos si sabemos sacarle provecho. Un poco de relajación y novedades es hasta conveniente frente a un exceso de rigidez, horarios y obligaciones impuestas (o auto-impuestas) para la consecución de buenos logros.

Quince o más  días de vacaciones deben convertirse en una doble oportunidad al menos; la de obtener un descanso merecido y necesario y la del enriquecimiento desde la posibilidad del buen uso de un periodo diferente al escolar.

Descanso y enriquecimiento: dos conceptos que no se excluyen mutuamente y que bien combinados colocarán a nuestros chicos en la mejor disposición para el resto del  curso.

Si hablamos del descanso, tenemos que entenderlo no desde el sedentarismo físico ni desde el aislamiento. Y tampoco debemos confundir descanso con inactividad mental. Desde la esfera física de su desarrollo deberemos estar atentos a que los chic@s no se refugien en actividades interactivas de pantallas (internet, redes sociales, videojuegos…) y aprovechen el tiempo para cultivar su cuerpo con ejercicio y actividades sanas. Desde la esfera intelectual se requiere bajar el ritmo y tiempo de trabajo (evidentemente) pero sin llegar al abandono absoluto del “ejercicio de pensar”. Se trata de planear un descanso activo donde la estimulación y la lectura deben estar presentes como una rutina más del día (mejor a primera hora de la mañana, que los días de Navidad no son buenos para hacer planes fijos por las tardes). Y desde la esfera social las Navidades se convierten en el tiempo ideal para fomentar el tiempo compartido en familia donde poder colaborar y entenderla como una unidad donde refugiarse, comunicarse y sentirse seguro.

Si hablamos de enriquecimiento, la Navidad es una oportunidad única para abarcar muchos aspectos de la formación integral de nuestros hijos que por las prisas, las complicaciones y las limitaciones del día a día no conseguimos desarrollar convenientemente.

En el plano físico debemos estimular todo lo relacionado con un ocio sano, el deporte y el contacto con la naturaleza de la que siempre sacarán experiencias y aprendizajes imborrables.

En el plano social estamos casi en la obligación de ofrecer a nuestros chicos nuevas perspectivas de convivencia y conocimientos con contenidos tradicionales, humanos y religiosos que esta época del año tanto propicia. Nuevas personas y situaciones de relación, ayuda y colaboración para enriquecer sus puntos de vista (y también los nuestros). No hay mejor manera de combatir el “consumismo” que nos acecha desde hace tanto tiempo y nos agota que ponerlos ante la experiencia de compartir, dar y sentirse útiles para los demás…Sólo hay que mirar alrededor para encontrar una necesidad.

En el plano intelectual utilizaremos la multitud de oportunidades que hay a nuestro alrededor para darles a conocer nuevos contenidos que conecten con sus inquietudes y lo aprendido en el cole (lectura de libros, visitas a museos, teatro adaptado a su edad, cine, conciertos…)

Los chic@s de la ESO nos pedirán mucha “libertad”, mucho tiempo fuera de casa y mucha novedad y estimulación…es lo suyo. Les ayudaremos a estructurar su tiempo y a sacarle provecho, porque en las edades de vuestros chicos tienden claramente a la desorganización y habrá tiempo para todo; ese debe ser el mensaje principal. Les ofreceremos intimidad y tiempo con sus contactos sociales, pero solicitando a su vez que deben atender a su familia y ofrecer algo a cambio. Y les haremos ver que la Navidad es una recompensa, una compensación al tiempo y esfuerzo invertido durante la primera parte del curso y que por tanto hay que merecérselo y utilizarlo según haya transcurrido el año de trabajo.

Felices vacaciones llenas de descanso (bien entendido) y experiencias enriquecedoras.

Elena y César

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